Me pareció forzado presentar este concierto bajo el título “desde el exilio”, cuando dos de las tres obras en cartel no fueron escritas ni estrenadas en esas circunstancias. Tampoco creo que se deba hacer mucho caso a las citas de Schoenberg que contiene el programa de mano justificando la composición de una obra más o menos tonal: aunque la fuente es la misma, le doy más credibilidad a Glenn Gould cuando dijo que Schoenberg guardaba “un inquietante esqueleto musical dentro del armario”, de forma que lo desempolvó para honrar la petición de Fritz Stiedry de una pieza para su orquesta New Friends of Music. Y me cuesta mucho creer que –como narró Pablo González micrófono en mano- la Novena Sinfonía de Dvořák se pueda explicar únicamente con las andanzas de Hiawatha.
De todos modos, lo verdaderamente increíble es que González no sólo se…
Comentarios