Ustedes me perdonarán, pero, a pesar del
actual star system que impera también en la música clásica, a quien esto
escribe le importan mucha más las obras interpretadas que las personas que las
interpretan. No se trata de negar el valor del intérprete sino más bien de
poner de relieve el que a veces parece olvidado valor de lo interpretado y de
su compositor. Por eso cuando un programa es coherente y presenta obras un poco
menos trilladas, se agradece.
Tal fue el caso del concierto que, con motivo
de la trigésimo octava Mostra del Cinema Mediterrani de Valencia, propuso el
Palau de la Musica de Valencia con la Orquesta de Valencia dirigida por Leonard
Slatkin. Obras pues en torno al cine, atractivas tanto para el cinéfilo
habitual como para el melómano habitual: el equilibrio es más difícil de lo que
pudiera parecer.
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