Agradable concierto de la OSCyL
para su programa n.º 4, en el que lo más destacado fue, como en ocasiones
anteriores, la intervención solista y, como siempre que dirige Thierry Fischer,
las segundas partes de lucimiento sonoro. Efectivamente, Cristina Gómez Godoy,
con un concepto muy personal del Concierto para oboe y pequeña orquesta,
de Richard Strauss, supo compensar la total falta de expansividad (pos)romántica
con su extrema pulcritud y homogéneo sonido, inmaculado, ideal para que el
público se sumergiera en su parte sin el más mínimo sobresalto. Los pianos
estuvieron impecablemente elegidos y las enormes dificultades de fiato
que exige Strauss muy bien solventadas, aunque seguramente la procesión iría
por dentro. Respecto al acompañamiento, la cuerda se debería haber recogido más
en el primer movimiento, porque sonó poco controlada…
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