Es cada vez más frecuente ver a grandes solistas juntarse con colegas de su entorno para dedicarse al cultivo de la música de cámara. Lo considero no solamente lógico sino, además, apropiado. Aprovechan para divertirse con excelente música y, entre instrumentistas completos, pueden asumir riesgos de fraseo, adoptar tempi extremos, sin correr peligros. No precisan exponerse a la endiablada tarea del solista, y realizar un trabajo digno con menor tensión nerviosa.Los tres músicos alemanes de primera fila, que hacen un verdadero tour de force, al dar 20 conciertos durante 20 días en otros tantos sitios de Europa –después de éste concierto actúan en Alicante, para volver a tocar en Madrid el 7/XI– muestran a las claras que se lo están pasando muy bien.Franz Peter Zimmerman, tocando un precioso Stradivarius, es un consumado violinista y…
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