El Palacio de la Ópera se convirtió en una fiesta con la actuación de la Joven Orquesta de la Sinfónica de Galicia. Era una fiesta el programa, el director y sobre todo la propia orquesta. Y esa misma alegría se fue contagiando a un público ya predispuesto a disfrutar con un proyecto tan suyo como es el de la Orquesta Joven.La primera sorpresa fue el programa, muy alejado de lo habitual en una orquesta juvenil. Nada de piezas fáciles, cortas y lucidas, sino al contrario tres obras de una gran dificultad orquestal, donde casi todos los instrumentistas se ven obligados a realizar algún solo. En fin, el típico programa, sobre todo Scheherezade, de gran orquesta en gira. Y sin embargo música toda ella muy apropiada para músicos jóvenes y en formación, precisamente porque no insiste en los elementos retóricos, arquitectónicos o psicológicos…
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