Entre las muchas clasificaciones que pueden hacerse sobre los directores de orquesta, está la de quienes presentan el gesto siempre hacia abajo y los que dirigen hacia arriba. Los primeros suelen ser músicos habituados a la sala de conciertos; los segundos demuestran que han mamado su arte en los fosos operísticos. El sonido de aquéllos es más brillante, pero corre el riesgo de resultar machacón; el de éstos prefiere enfatizar de manera alada el pulso de la música.Jesús López Cobos se doctoró directorialmente en sus muchos años al frente de la Ópera Alemana de Berlín. Además, ha demostrado una y cien veces a quien haya querido escucharle que es un excelente traductor de las sinfonías de Haydn. A partir de ahí, no es de extrañar que su visión de Beethoven ponga los dos pies firmemente en el terreno clásico: tempi ligeritos, articulación…
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