Antes que hablar de la música, esta vez toca hablar de la palabra. Ignoro de quién fue la idea de que la interpretación de las obras en cartel fuese precedida de una introducción verbal, tarea que recayó en la musicóloga Rosa Fernández.
Fue improcedente: es cierto que esta noche se daba el estreno de una pieza del compositor pontevedrés Jacobo Gaspar (Mos, 1975), pero estando el autor presente en la sala -y siendo también profesor- habría preferido que fuese él mismo quien se dirigiese al público para presentar su obra; en el caso de Stravinski, Fernández no hizo sino recurrir a lugares comunes que ya estaban escritos en el programa de mano (y que los pocos asistentes al concierto -noche de perros en lo meteorológico- no necesitábamos); y para colmo el pobre Schumann se quedó sin que nadie dijese nada sobre su vida y obra.
Comentarios