Irregular concierto donde lo más
relevante era la participación del coro no profesional formado por miembros de
distintas formaciones, extrañamente conocido como “Coro de la OSCyL”, y el
programa, que era realmente interesante. La Segunda sinfonía de
Mendelssohn es difícil vocalmente pero muy agradecida por su calidad y
espectacularidad. Por otra parte, que yo recuerde nunca se había interpretado Totenfeier,
de Mahler, en esta sala, obra que siempre se presta al ejercicio de las
comparaciones respecto al primer movimiento de la Auferstehung, lo cual
resulta entretenido, aunque su final deje la sensación de que el asunto debería
continuar; y eso que, de alguna manera, continuó con cuatro movimientos y coro
final (de la Lobgesang), de ahí el valor de un programa que esta vez
relacionaba las obras en varios niveles de forma ingeniosa.
La disp…
Comentarios