Reconozco que hasta el día de
hoy no había prestado la menor atención al eterno debate sobre el orden en que
se deban tocar el Andante y el Scherzo de la Sexta Sinfonía de Gustav Mahler. Seguramente porque siempre la he
escuchado con el Andante en tercer lugar. Esta noche se interpretó tras el
Allegro inicial, y me di cuenta de que es la elección equivocada. El Scherzo me
suena a continuación natural del primer Allegro, y su conclusión suave se me antoja
la introducción idónea para el Andante, el cual sirve sobre todo para tomar
respiro antes del extraño Finale. Hacerlo al revés me parece que provoca un
desequilibrio formal en la pieza y confusión conceptual en el oyente.
Sea como fuere, para el
concierto de esta noche el orden de los movimientos estaba anunciado así. Ya lo
había decidido Andrés Orozco-Estrada, que canceló por motivos de…
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