Lleno
hasta la bandera para Turandot, que se anunciaba espectacular y que no
defraudó (esta producción ya hizo la gira unos diez años atrás, también con
gran éxito). Los espacios están perfectamente definidos, claros, sugerentes y
muy bellamente realizados: las gigantes puertas del palacio imperial, la
escalinata y los sendos tronos para el Emperador y su hija y el jardín
nocturno. Además, es enormemente funcional (recuerde el amable lector que la
producción pasará por nueve escenarios diferentes, desde Sabadell hasta Girona,
pasando por Tarragona, Barcelona, Vic, Manresa, etc.). La iluminación, una vez
más, fue ideal.
La orquesta sonó poderosa, a pesar de las limitaciones que
impone el infame foso del Tarragona, que obliga a reducir la orquesta y a
apañar la partitura para que suene todo lo que tiene que sonar. Sobresaliente
el coro…
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