Hungría

Una velada encantadora y deliciosa

Josep Mª. Rota
jueves, 9 de mayo de 2024
Polgár, La fille du régiment © 2024 by Valter Berecz / Hungarian State Opera Polgár, La fille du régiment © 2024 by Valter Berecz / Hungarian State Opera
Budapest, sábado, 4 de mayo de 2024. Ópera Estatal de Hungría. La fille du régiment, de Gaetano Donizetti. Versión en francés con diálogos en húngaro y sobretítulos en inglés. Csaba Polgár, dirección de escena. Lili Izsák, decorados y vestuario. Ármin Szabó-Székely, dramaturgia. Zita Szemere (Marie), István Horváth (Tonio), Atala Schöck (Marquise de Berkenfield), András Palerdi (Sulpice), Bence Pataki (Hortensio), István Rácz (Un caporal), Gergely Biri (Un paysan), Tünde Szalontay (Princesse Crakentorp), y Zsófia Alberti (Un notaire). Coro y Orquesta del Teatro. Róbert Farkas, director. Lleno técnico.
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“Parece que el señor Donizetti nos quiere tratar como a un país conquistado; la suya es una auténtica guerra de conquista. No podemos hablar ya de los teatros líricos de París, sino de los teatros de Donizetti”. Así se expresaba Berlioz ante la llegada de Donizetti a París. Y no le faltaba razón: en el Théâtre de la Renaissance presentó la Lucie de Lammermoor y L'ange de Nisida; en el Théâtre des Italiens, Roberto Devereux y L'elisir d'amore; en la Opéra, Les martyrs y Le Duc d'Albe. ¡Ahí es nada! Para rematar la faena, Donizetti compuso para la Opéra Comique La fille du régiment, con la que pretendía complacer al público francés.

¿Se imaginan ustedes un argumento en el que un joven judío del gueto de Varsovia se enamora de una administrativa nazi y se alista a las SS para poder casarse con ella? Ese es el argumento de La fille du régiment, en el que un tirolés renegado se alista a las fuerzas de ocupación francesas para casarse con la cantinera del regimiento. Claro que la distancia en el tiempo (guerras napoleónicas) y lugar (Tirol, Suiza o el “Tirol suizo” sic) hacen que pase desapercibido lo inverosímil y deleznable del argumento.

Hay que agradecer a la dirección escénica de Csaba Polgár que la acción se ubicara de manera imprecisa y que se prescindiera de elementos patrioteros. Despojada de chovinismos, La fille du régiment es una divertida historia de amor entre dos jóvenes simples e inocentes. Con una música verdaderamente inspirada.

‘La fille du régiment’ de Donizetti. Róbert Farkas, director. Csaba Polgár, dirección de escena. Budapest, Ópera Estatal de Hungría, mayo 2024. © 2024 by Valter Berecz / Hungarian State Opera.‘La fille du régiment’ de Donizetti. Róbert Farkas, director. Csaba Polgár, dirección de escena. Budapest, Ópera Estatal de Hungría, mayo 2024. © 2024 by Valter Berecz / Hungarian State Opera.

La escenografía del acto primero, un espacio cerrado de tonos verdes, evocaba vagamente la naturaleza bucólica que indica el libreto y describe la orquesta (trompas y maderas en la obertura). En el acto segundo, el mismo espacio cerrado, de color ocre, sí daba una mejor impresión de un salón de palacio. Los aldeanos y aldeanas del coro inicial vestían los tradicionales Lederhosen y Dirndl tiroleses; los soldados de Sulpice vestían variados uniformes caqui y de camuflaje, que recordaban al ejército de Fidel Castro, pasando por Vietnam y la Guerra del Yom Kippur. En conjunto, nada ofensivo o estrafalario; al contrario, todo eficaz desde el punto de vista dramático.

El movimiento escénico, debido a Ármin Szabó-Székely, estuvo cuidadísimo, aunque el exceso de acción, como pasa en estos casos, a menudo distrae al publico de la atención central, es decir, de los cantantes.

‘La fille du régiment’ de Donizetti. Róbert Farkas, director. Csaba Polgár, dirección de escena. Budapest, Ópera Estatal de Hungría, mayo 2024. © 2024 by Valter Berecz / Hungarian State Opera.‘La fille du régiment’ de Donizetti. Róbert Farkas, director. Csaba Polgár, dirección de escena. Budapest, Ópera Estatal de Hungría, mayo 2024. © 2024 by Valter Berecz / Hungarian State Opera.

El papel de Marie es un caramelo para cualquier soprano ligera coloratura. Pero las notas hay que darlas todas; además, el papel exige actuar como una muchacha ruda, criada entre soldados con los cañones como sonajeros. Ruda pero también enamorada. Zita Szemere compuso una Marie muy acertada tanto en el aspecto vocal como en el dramático. Fácil y segura en los agudos, enérgica en las arengas militares y divertidísima en sus intentos de parecer una dama elegante en el acto segundo. En ese coup de théâtre que representa su súbito ennoblecimiento, cantó con sentida emoción su romanza Il faut partir!.

István Horváth (Tonio) superó con brillantez la temible aria de los nueve contre-ut. Como muy bien sabrá el lector, los ocho agudos vienen de dos en dos, para lo que Horváth apuntaló con firmeza el primero de cada par y clavó el segundo con seguridad. El noveno y último (Milit-ai-re!) lo alargó cuanto quiso con aparente facilidad. Pero no fue solo un alarde de agudos su interpretación; también cantó con pasión el dúo con Marie: Quoi! vous m'aimez? y con lirismo su romanza Pour me rapprocher de Marie. Como actor, encarnó a la perfección el papel del rústico y simplón enamorado.

‘La fille du régiment’ de Donizetti. Róbert Farkas, director. Csaba Polgár, dirección de escena. Budapest, Ópera Estatal de Hungría, mayo 2024. © 2024 by Valter Berecz / Hungarian State Opera.‘La fille du régiment’ de Donizetti. Róbert Farkas, director. Csaba Polgár, dirección de escena. Budapest, Ópera Estatal de Hungría, mayo 2024. © 2024 by Valter Berecz / Hungarian State Opera.

Atala Schöck (Marquise de Berkenfield) dominó la escena en todo momento y mostró una bella voz grave, equilibrada y aterciopelada. Fue un servidor, al alimón con otros entusiastas, quien arrancó del resto del respetable un merecido aplauso para ella después de su cavatina Pour une femme de mon nom. András Palerdi demostró muchas tablas en su papel de Sulpice. Además, cantó con una poderosa voz y una emisión impecable, sin caer en vicios histriónicos. Ambos estuvieron muy divertidos en el terceto con Marie Le jour naissant dans le bocage.

El coro de aldeanos me causó una magnífica impresión en su plegaria del primer acto (Sainte Madone!). La orquesta, bajo la batuta de un eficiente Róbert Farkas, sonó poderosa en el amplio foso del teatro, recientemente remodelado. Pero también sonó diferenciada, como la trompa en la obertura, el corno inglés en la introducción de Il faut partir o los trombones en los tutti. En conjunto, una velada encantadora y deliciosa.

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