Más que como tres actos protagonizados por
“La Muerte”, Barry Kosky esboza el Tríptico pucciniano recién estrenado en la
Stopera de Amsterdam como “una cena de tres platos preparada y cocinada por el
Chef Puccini. Cada uno de ellos es algo totalmente diferente” (cita de una
entrevista en el programa de mano). Pero hay que unificarlos de alguna manera
y, como en la puesta de Christof Loy para Salzburgo (2022), la de Kosky lo hace
través de un cuadro único, en este caso un escenario de fondo abstracto, con
paredes lisas y lo necesariamente claras para reflejar las sombras de personajes
serán guiados por una regie de
perceptiva intuición psicológica.
En Il
tabarro, el fondo se abre en medio de una bruma a través de la cual emerge
una instalación típica de la escenógrafa Rebbeca Ringst, un maderamen en dos
planos que avanza como la nave de…
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