Wayne Marshall (Oldham, Gran Bretaña, 1961) es un músico todoterreno que, muy probablemente, hubiese triunfado y disfrutado de haberle tocado vivir en la Belle Époque y aún más en los años de entreguerras. Es el tipo de virtuoso que pone el órgano al servicio de un universo interpretativo complejo y variopinto, y para el que la partitura no es un 'texto sagrado', sino un guión para su propia y personal creación artística.
El mejor ejemplo de esto fue su recreación de la Tocata y fuga en re menor BWV 565 (ca. 1708), una obra atípica dentro de la producción de Bach, que ha sido arreglada y recreada por cientos de intérpretes de los instrumentos más diversos, destacando entre todos ellos la extraordinaria transcripción orquestal de Stokowski, que -por fortuna- se mantiene en repertorio.
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