Muy buen aforo para el último
concierto de la temporada de la Orquesta Sinfónica de Galicia, en esta ocasión
con su anterior titular Dima Slobodeniouk. Dos obras fundamentales de la música
escandinava configurando un programa breve (sesenta minutos de música) que
atrajo a la fidelísima audiencia de la orquesta por encima de acontecimientos
futbolísticos, y particularmente a un servidor que tenía verdadera curiosidad
por ver cómo se desenvuelve Slobodeniouk -finlandés de adopción y de formación-
con la música de Sibelius.
Pero antes, Edvard Grieg.
Reconozco que considero Peer Gynt como
una música intrascendente, agradable de escuchar y poco más. Hasta esta noche
en la que Slobodeniouk me hipnotizó -a mí y al resto del público- con una
interpretación que convirtió estas breves piezas incidentales en una obra tan
seria como hermosa. Está…
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