Arranque de la temporada de
abono de la Real Filharmonía de Galicia, con un programa típico de su director
musical, Baldur Brönnimann: una obra nueva, otra rara, y una tercera
inadecuada. Y el caso es que todo salió a pedir de boca, con la única lástima de
un aforo insuficiente: el público es el de siempre (un año más viejo, claro),
por muchos “conciertos en los barrios” que se organicen, y por muchas
”interpelaciones” que se emitan institucionalmente dirigidas a un respetable
que no existe.
La archipremiada Raquel
García-Tomás (Barcelona, 1984) ya había debutado en esta plaza, y para el
presente curso ha sido ascendida a la categoría de compositora residente, de
modo que habrá ocasión de escuchar más creaciones suyas. Por de pronto Las constelaciones que más brillan no me
defraudó: son menos de diez minutos en tiempo lento -faltaría más-…
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