Comentaba Xoán M. Carreira hace unos días, respecto a los conciertos del Bach Vermut en el Auditorio Nacional, el placer de escuchar un concierto rodeado de gente que disfruta, y algo parecido se podría decir de los conciertos en la Fundación Juan March, por lo menos en su sede madrileña.
De hecho, en un momento del concierto, viendo la cantidad de gente y la relativa abundancia de jóvenes y gente de mediana edad, pensé si será necesario replantearse los horarios de los conciertos de música clásica. Este tipo de conciertos se concibieron para un público con bastante tiempo de ocio -más del que solemos disfrutar ahora, especialmente las mujeres, casi siempre con obligaciones familiares más acuciantes- y con otra distribución del tiempo.
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