A nadie le extraña hoy en día que la orquesta de un teatro de ópera suba a los escenarios sinfónicos para dar conciertos. Al fin y al cabo, la orquesta sinfónica pura es un invento relativamente reciente, mientras que los teatros de ópera pertenecen al mundo de la música occidental desde el mismo momento en que se acuña ese concepto. Sin embargo, lo que surgió como un 'doble empleo' con carácter estrictamente local se ha integrado hoy en el circo global de los conciertos: así, desde la orquesta de la ópera de Viena -o, mejor dicho, su alter ego- hasta la del teatro Marinskii, pasando por la de La Scala y la del Metropolitan, añaden a sus tareas escénicas las giras sinfónicas internacionales. Alemania no iba a ser un caso aparte, que para eso cuenta con el venerable precedente de la orquesta de la Corte de Dresde, y en la actualidad,…
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