El único título operístico que compone la presente temporada del
Teatro Villamarta de Jerez ha recaído en el Macbeth verdiano,
del cual el teatro gaditano poseía una lograda producción escénica
ideada por José Luis Castro y estrenada hace dieciséis años, cuya
reposición sin duda ha asegurado el éxito teatral.
Y en lo musical
también, habida cuenta de la presencia en el foso de un director
musical como Carlos Domínguez-Nieto, experimentado y sin remilgos a
la hora de bajarse a la arena de un trabajo intensísimo y
pormenorizado frente a unos conjuntos un tanto bisoños, sí, pero
entusiastas en grado extremo. El público jerezano así lo ha
corroborado en los llenos de ambas funciones (bien que con un
contundente cóctel de constantes toses, móviles, murmullos y
chascarrillos) así como con las elocuentes aclamaciones a los
intérpretes.
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