Han tenido suerte los organizadores: ProMúsica ha colado a precio de oro, un concierto, que en el mejor de los casos, merecería nuestra estima de haberse ofrecido gratuitamente en algún centro social de la ciudad. Desde luego, lo miren como lo miren, y dejando a un lado el repertorio, no había ninguna excusa que hiciera valorar a estos intérpretes como dignatarios de un ciclo que presume de mostrar lo más granado del mundo sinfónico.Para empezar, el Coro Sociedad Bach, es digámoslo sin menosprecio alguno, pero con claridad, un coro de aficionados. Que Ellen Erdmann haya conseguido un conjunto de voces audibles, no le confiere más valor que eso mismo. Comprenden las entradas del director, pero que no les hablen de matices. Gritan más que cantan. Y ahogan al conjunto instrumental. Así pasó por ejemplo en los dos Himnos de Händel.Por su…
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