Sobre el podio, quiero decir. Efectivamente, sobre el podio había una persona. Envidiable bronceado, correcto atavío. Pero, ¿dónde estaba el que dirige?Convendrá el lector que si los cantantes son pisados o tapados por la orquesta, alguien está haciendo mal su función. Que si en un pasaje a tres voces (una mezzo, una madera, una percusión), los redobles de caja sepultan literalmente la voz, al punto que el patio tiene que suponer que quien lleva la línea melódica prosigue en el desempeño de su función porque le ve mover los labios, alguien no está haciendo su función. Que cuando eso ocurre cada una de las tantas veces que se produce la circunstancia expuesta, es decir, sólo se escucha a los cantantes cuando no hay acompañamiento, no sólo es lícito, sino pertinente, preguntarse si hay alguien sobre el podio, por mucho que el sentido de la…
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