Después de Henze, Lachenmann y Rihm, le tocó el turno a György Ligeti, que ya visitó Madrid en el año 1996. Estaba previsto que Ligeti estuviera presente en estos dos conciertos, éste con obras orquestales y el segundo, con obras de cámara, pero motivos de salud se lo impidieron.Nuevamente fue el conjunto instrumental “Proyecto Guerrero”, especializado en música contemporánea, que con seriedad y pulcra preparación, afrontó las dificultades técnicas de las partituras de Ligeti con aplomo y limpieza. Dirigidos eficazmente por Joan Cerveró, demostraron su valía en todo momento.Como primera obra se programó una composición del año 1966, el Concierto para violoncello y orquesta. Se trata e una obra serena, tranquila, en dos movimientos, ambos con el mismo ritmo de 4 negras lentas por compás. Con una precisión admirable, Ligeti lleva sus ideas…
Comentarios