La segunda cita con la obra de Brahms contó esta vez con la participación del violinista alemán Franz Peter Zimmermann que, junto a Ricardo Chailly y la Royal Concertgebouw Orchestra, nos ofreció una admirable versión del 'Concierto para violín' del genio hamburgués.No podemos hablar en esta ocasión de disparidad de criterios como ocurriese la noche anterior, solista y director se acoplaron adecuadamente y el resultado fue el esperado dado el renombre del cartel.Zimmermann, de prodigiosa técnica y sonido apabullante, creó una sólida y enérgica versión, sin pasar por alto ningún detalle ni entresijo, cantando cada pasaje con pasión y entrega pero sin buscar el efecto, sin faltar, además, cierto toque cerebral que dio sentido a más de un fragmento, oponiendo algo a la visión más sensual de la batuta. Pero no sólo el éxito hay que…
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