Con muy buen criterio se celebró la segunda sesión del homenaje a György Ligeti en la Sala de Cámara, más apropiada para solistas o pequeños grupos. La sala se llenó, con preponderancia, de gente joven, que – a juzgar por los aplausos – le gustó lo que allí se interpretó. Buena señal – si así se atrae a un público que no frecuenta los conciertos de música clásica. Felicitaciones para los organizadores, que, igual que en la velada anterior, fueron “Música de Hoy”, liderada por Xavier Güell, y el Goethe Institut, el Instituto Alemán de Cultura.Juan Carlos Garvayo, al piano, tuvo a su cargo la mayor parte del programa, que se inició con dos estudios del primer libro de 1985, a saber: Arc-en ciel y Fanfares. La primera pieza, con sonoridad poética y expresiva, muestra a Ligeti en otra fase – el del maestro que enseña a tocar legato. Para no…
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