Empezando por el final, que puede ser una buena forma –a veces la única- de aclararse, diremos que en la pausa entre las dos obras programadas para la segunda parte del concierto de la Sinfónica de Galicia en conmemoración del 200 aniversario de Berlioz se produjo un cierto desbarajuste -o desconcierto, como ustedes prefieran- causado por la peculiar disposición del programa. Apenas terminada la ejecución de Les nuits d’êté, un grupo bastante numeroso de espectadores, creyendo que el concierto terminaba ahí, comenzó a abandonar la sala; un poco más y no dejan a Véronique Gens recoger los merecidos aplausos con que la despedía la inmensa mayoría del público. Acabados dichos aplausos, algunos de esos espectadores –probablemente, no vieron bien el programa de mano- abandonaron definitivamente la sala durante los minutos que se emplearon en…
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