Posiblemente sean estos dos Quintetos de Cuerdas con dos violas, que formaron el programa, los más emblemáticos que salieran del romanticismo alemán. (El Quinteto con dos ‘cellos de Schubert sería el tercero, pero tiene diferente elenco). Tal vez la obra de Brahms, de su época de madurez y una de sus últimas composiciones, tenga más carácter camerístico que la de Bruckner, que revela un lenguaje más sinfónico, pero no cabe duda que ambas tienen pasajes de una profundidad que ningún contemporáneo ha podido igualar.El primer movimiento del 2º Quinteto Op. 111, de Brahms, es temido por los más avezados conjuntos de cámara. Trae problemas técnicos de difícil superación, y a pesar del excelente quehacer del conjunto, esto se acusó, sobre todo en los violines, que tienen la tarea más ardua. Algunas desafinaciones, algún que otro desajuste, que…
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