Tras dirigir una Carmen en el madrileño Teatro Real que ha cosechado disparidad de opiniones, regresaba el que es director titular –aunque hasta la fecha no se note mucho– de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS), Alain Lombard, al podio de la misma, para continuar con su irregular ciclo de Sinfonías de Beethoven.A la espera de la Novena, Lombard se acercaba a dos Sinfonías bien diferenciadas, la Cuarta y la Séptima que habitualmente suelen presentarse juntas, por lo de salto estético que ambas suponen entre sí.La Cuarta todavía pertenece al mundo de la Primera, la Segunda y la Octava. Precisa una visión meridiana de la partitura, con secciones bien diferenciadas, y gana cuando se interpreta con criterios, no ya historicistas, sino camerísticos. Lombard opta, sin embargo, por una visión mucho más arcaizante en cuanto a dinámicas y…
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