En el concierto n.º 8 de temporada de la OSCyL el director titular, Thierry Fischer, debería haber dado un paso más para completar su ciclo de las sinfonías de Beethoven; pero, como ha ocurrido con Elim Chan con los tres ballets previstos de Stravinski, no podrá completar este plan, ya que ha tenido que ser sustituido por enfermedad por Erik Nielsen, que dejó un concierto con altibajos pero apreciable en su conjunto.
El asunto comenzó con unas desdibujadas Variaciones sobre un tema de Haydn, de Johannes Brahms. El estilo fue brusco, plano y con pocos claroscuros. Ayuna de cualquier refinamiento, dio la impresión de que a la interpretación de esta obra, que es mucho más complicada de lo que parece, no le hubiera venido mal más tiempo de ensayo. El actual canon a la hora de programar tiene a veces estas cosas: obras difíciles al principio…
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