Prometía bastante el concierto al que pudimos asistir en el Auditorio Ciudad de León el día 7 de febrero, que tenía como protagonista a la Orquesta Pablo Sarasate bajo la dirección de su titular, Ernest Martínez-Izquierdo, más que nada por el intérprete-estrella de su primera parte, el gran Joaquín Achúcarro, el cual se las veía nada menos que el Concierto para Piano nº 5, Op. 73, 'Emperador', de Beethoven. El programa, falto de originalidad, no dejaba por ello de ser, empero, ciertamente atractivo: además de la obra mencionada, podríamos haber disfrutado de la Obertura de Egmont, del mismo autor, y de la archiconocida Sinfonía del Nuevo Mundo de Antonin Dvorák. Y digo 'podríamos' porque, desde luego, las cosas no salieron como para que el público, pese a los aplausos, abandonara la sala mínimamente satisfecho.En primer lugar, asistimos…
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