Han leído correctamente: hoy el Auditorio estaba prácticamente lleno. El motivo es fácil de explicar. Esta noche actuaba una solista de renombre y “de la tierra”, lo cual motivó que -¡albricias!- se viera entre el público a muchos estudiantes del conservatorio; estudiantes que -¡albricias dobles!- se quedaron a escuchar la segunda parte. Por si fuera poco, todo el público prestó la atención debida y no se escucharon ruidos, toses ni teléfonos. Eso también tiene fácil explicación: la función salió más que bien.
El “cometa” de hoy correspondió al compositor valenciano Voro García (Sueca, 1978). El autor explicó a los presentes que escogió el título en inglés Muffled cry porque quería quedarse con todas las acepciones que el adjetivo tiene en español (amordazado, callado, apagado, etc.). El lenguaje empleado es vanguardista, pero con cierta…
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