Con la habitual estructura de optar por una obertura y un concierto en la primera parte y una sinfonía en la segunda, la Bamberger Symphoniker y su director titular Jakub Hrusa hicieron escala en la Sala Argenta del Palacio de Festivales de Cantabria junto a la violonchelista Sol Gabetta para mostrar su desempeño con obras de Smetana, Elgar y Dvorak.
La obertura elegida fue la de la ópera Las dos viudas de Bedrich Smetana, que consiste en una sucesión de melodías de la ópera muy bien enhebradas y resueltas con las que orquesta y director dejaron ver el potencial sonoro de la prestigiosa formación bávara, con una cuerda empastada y uniforme de colores cálidos y sin exceso de masa, consiguiendo que la obra discurriese limpiamente, mediante un fraseo vivo y bien articulado, y sin necesidad de gestos grandilocuentes por parte del director.
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