Es sano y positivo para un Ciclo de Música Contemporánea como el que cada año programa el Teatro Central sevillano jugar en el límite, en el filo, al borde de lo inestable. Asumir riesgos – cómo el año pasado con Amor Pelirrojo y éste con Taxi - es una tarea que conlleva muchas implicaciones, pero que puede dar a la larga excelentes resultados. La obligación de cualquier festival, ciclo, temporada de conciertos, etc... debería de ser, no sólo la de dar a conocer la música de su tiempo, sino también la de incentivar la creación de nuevas obras en todos los géneros. La ópera no puede ser una excepción, basta ver la programación de los principales teatros internacionales para comprobar la vitalidad del espectáculo.Ahora bien, aún suponiéndole a sus respectivas obras un claro compromiso, al margen de sus resultados, con la música de hoy, la…
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