Tal vez haya sido la hora tardía – las 22:30 hrs – que causó la presencia de menos público que de costumbre. Una pena, porque ver y oír al Giardino Armonico tocar, tener a su director también como solista, y además contar con la presencia de Viktoria Mullova tocando conciertos barrocos en estilo barroco, no es algo que sucede todos los días. Los que se lo perdieron lo lamentarán.Seis obras fueron las programadas, tres de las cuales de Antonio Vivaldi, que abrió la velada con su obertura de La Senna festeggiante, escrita para el rey Luis XV, en torno al río Sena y las fiestas que allí se celebraban. Música con mucha “marcha”, mostró desde el primer compás la capacidad de Antonini y su conjunto de animar, de dar vida, de celebrar el hecho musical. Un sinfín de pequeños detalles, cuidados con amor y destreza, y reproducidos con gusto por…
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