Eran quince y hubo un tiempo en que los sabía todos y por orden. Su uso diario en el colegio durante todo el bachillerato los imprimía muy dentro de la memoria, aunque hace ya mucho que el paso del tiempo y la falta de uso parece que borraron sus nombres de la memoria. Su distribución semanal, en cambio, aún permanece bien clara: lunes y jueves, misterios gozosos; martes y viernes, dolorosos; y míércoles, sábados y domingos, los gloriosos. A menos hasta hace poco, que parece que Juan Pablo II acaba de añadirles un nuevo grupo y surge el descoloque; pues nada, qué le vamos a hacer.GozososLa Turangalîla, más que una sinfonía, se siente como la apertura de un misterio de alegría y gozo absolutos, en medio de esta cosa espeluznante que llamamos mundo real. Sus diez movimientos, con la sucesión de los temas-guía que fluyen y se suceden, que…
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