Bonito programa el que trajo la Orquesta de la Toscana, como invitada de esta temporada, al Centro Cultural Miguel Delibes de Valladolid. El número reducido de instrumentistas se prestó muy bien a estas obras del primer Romanticismo, gracias esencialmente a la calidad de una cuerda absolutamente cohesionada, las excelentes ideas del director Diego Ceretta y la convincente labor del solista, Kevin Spagnolo.
Si empezamos por lo último, debe ponerse de relieve la muy especial prestación de Spagnolo, que complementó con extremos movimientos de su cuerpo la labor solista. El Concierto n.º 2 de Weber es un típico caballo de batalla, y Spagnolo hizo toda una creación (casi recreación), ya que reforzó el carácter de todos los pasajes y los contrapuso en una especie de ejercicio expresionista que terminó siendo coherente con el ambiente operístico…
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