Ópera y Teatro musical

Forward Festival: un ágora de convivencia y renovación

Agustín Blanco Bazán
Michael van der Aa, Theory of Flames Michael van der Aa, Theory of Flames © 2026 by Marco Borggreve / Dutch National Opera
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Pierre Boulez pensaba que era imposible renovar ese género artístico tan amplio como impreciso llamado “ópera” en salas tradicionales. Habría que destruirlas para crear nuevos espacios, y no creía que los intendentes de estas salas estuvieran dispuestos a hacerlo, sugirió Boulez en una humorada recogida en aquella famosa entrevista publicada en Der Spiegel en 1967.

Esto sonó a los tradicionalistas reaccionarios como una incitación al terrorismo, pero para mí adquirió sentido cuando asistí a la producción del Anillo del Nibelungo de Pierre Audi en la localmente apodada “Stopera”, la casa de la Opera y el Ballet Nacional de los Países Bajos inaugurada en Ámsterdam en 1986. También Wagner había dicho que su música, al ser “la del futuro”, era inapropiada para los teatros de herradura dorada de terciopelo y caireles, y Audi le había respondido con un concepto escénico técnicamente inalcanzable en estos vejestorios. En la moderna sala de Amsterdam llegó a mover ocasionalmente la orquesta del foso a la escena durante este Anillo. Y hasta ubicó a algunos espectadores en una plataforma que flotaba sobre el proscenio.

Fue así que por primera vez experimenté cómo el concepto de obra de arte total (Gesamptkunstwerk) también incluía la arquitectura de un teatro. Como en Bayreuth, sólo que en el caso de la Stopera con espacios que facilitan una proximidad y una interrelación vital entre la escena y un púbico contemporáneo y diverso: “ópera” es presentada allí como drama con música no necesariamente definible con cortapisas del pasado, sino como una experiencia diversa y para todos.

Audi completó su misión de institucionalizar a la Stopera como una sala de reformulación escénica de obras tradicionales con la creación del Opera Forward Festival (“OFF”, literalmente algo así como “ópera hacia adelante”) que este marzo está festejando sus diez años de promoción vanguardista con creaciones escénico-musicales de extrema diversidad.

En el programa figura The theory of flames una nueva ópera-film de Michael van der Aa (Holanda, 1970) sobre las teorías conspirativas y de desinformación que destruyen familias y amistades, y Meriç Artaç (Turquía 1990), repone un Requien for Maritza en el cual una solista trata de encontrar explicación a los últimos momentos de su vida. The knife of Dawn de Hannah Kendall (Gran Bretaña, 1984), dramatiza las vicisitudes del poeta y activista guyanés Martin Carter, un prisionero de consciencia encarcelado por su lucha de independencia de su país. Philip Glass es representado con una nueva producción de su ópera de cámara Les Enfants Terribles.

Y, como en años anteriores, también gira bajo el nombre de Carrousel un espectáculo de cinco “mini-óperas”, que son simplemente escenas representativas de estados de ánimo y actitudes psicológicas preparados por jóvenes empeñados en hacer sus primeras armas en el teatro musical.

Pero hay más, porque coincidiendo con OFF, la Stopera alojará la Conferencia anual de Opera Europa, una organización que agrupa compañías de 44 países con el fin de coordinar y robustecer la actividad operística regional. Sobre esta auspiciosa melange de robustecimiento y renovación preside este año Sophie de Lint, que en el 2018 cambió la dirección artística de la Ópera de Zürich por la de Ámsterdam, en este último caso como sucesora inmediata de Audi. Que hizo las cosas bien en los dos lados lo acredita el hecho la ópera de Zürich recibió en 2014 el galardón de Opera Company of the Year de Opernwelt , y que la Stopera fue nombrada Best Opera Company 2023 por Oper!Awards.

Cuando en una reciente conversación con ella le sugerí que en Ámsterdam es más fácil innovar porque no existe en esta ciudad un peso de tradición operística similar al de Viena, Munich o Milán su retruque fue preciso y espontáneo: 

“Ah! Pero es que en materia de ópera, como en otros temas, Ámsterdam tiene también una tradición: la tradición de la innovación”.

También en Zürich se innova en materia operística, pero en forma diferente a la de Ámsterdam

“En Zürich se trabaja con el sistema de repertorio con muchos más títulos”. En Ámsterdam que tiene un sistema de stagione, “cada ópera es un evento, posibilitado por un estrecho y congenial trabajo en común con los artistas y los equipos técnicos. Todos ellos se sienten apoyados, tanto por la compañía como por el público. Muchos artistas vienen aquí en busca de un ambiente de trabajo y creatividad diferente para crear un viaje artístico junto a la compañía y el público.”

Este viaje en común tiene por fin hacer de la ópera un arte siempre en movimiento y hacia el futuro. De Lint: 

“Amamos no sólo lo que la ópera es sino lo que puede ser. Cuando pienso en ‘ópera’ pienso siempre en un arte en movimiento, sin reiteraciones paralizantes y siempre en progreso hacia algo diferente. ¿Qué sentido tiene preparar una nueva ópera, o una reposición? Sólo se justifica si uno piensa que va a atraer espectadores en la búsqueda de algo diferente, y en diálogo con los artistas y la casa de ópera que los congrega”

Necesariamente, este diálogo incluye como elemento fundamental una confrontación con los dilemas y conflictos que afectan nuestra cotidianeidad. En este contexto de Lint alude a la “polarización” como un serio problema existencial en el mundo contemporáneo: 

“nuestra sociedad está polarizada por ideas extremas que la cierran al diálogo. A pesar de la multiplicación y abundancia de medios de comunicación, la comunicación en sí misma es a veces inexistente.

Es precisamente contra esta polarización que OFF es un festival abierto a las propuestas y alternativas más diversas y con los más variados propósitos de interacción”. En Carrousel, por ejemplo, se trata de confrontar a jóvenes artistas con problemas propios de una época en transición, cuya incomodidad existencial impone la necesidad de dialogar y crecer armónicamente. De Lindt: 

“¿Están dispuestos los estudiantes a expresar su progreso a la adultez en un mundo de realidades inciertas y teorías conspirativas capaces de impactar decisivamente en sus relaciones con la sociedad y aún con sus más allegados? También este tema está al centro de la nueva obra de van der Aa. Mis expectativas son que en el Festival predomine lo que llamo un efecto Ágora, ésto es, la posibilidad de un espacio de diálogo y e intercambio de opiniones diferentes”

Algunos seguidores de la ópera tradicional encontrarán extraña esta variadísima propuesta en un género cuyo anquilosamiento se trata de evitar elevándolo a la arena de diálogo sobre encrucijadas existenciales experimentadas a diario por espectadores y artistas contemporáneos. Pero lo cierto es Audi (inesperadamente fallecido el año pasado) insistía en esta alternativa. Para él, una representación operística que no reflejara problemas actuales no tenía mucho sentido. Y es con similar propósito que de Lint acepta como “ópera” las más variadas expresiones de teatro musical: 

“Ópera, Muziktheater, conciertos escenificados, opera-ballet, etc. son meramente palabras expresivas de una intercomunicación cultural. Por ello creo que hay que pensar en ‘opera’ más bien como algo inclusivo de todos estos términos y como espectáculo siempre abierto a algo nuevo y a nuevas audiencias“

Cuando sugiero que la tradición innovadora en materia operística en Ámsterdam es acorde con la tolerancia frente al arte y la vida históricamente enraizada en la sociedad holandesa, de Lint se muestra incómoda con el concepto de “tolerancia.” Porque, según ella, más que de “tolerar” se trata de incorporar al público a una vivencia artística renovadora y cambiante.

Y esto en un teatro bien a lo Boulez: con un espacioso escenario abierto y de acogedora proximidad con butacas sin visión restringida, y también con pequeños espacios adyacentes, como por ejemplo el estudio Boekman donde se presentan las escenas operísticas de Carrousel e incluso el gran foyer de enormes ventanales también abiertos a un sugestivo paisaje de canales y típica construcción de Flandes. Algunos espectáculos del OFF irán también en espacios educacionales de la ciudad, con el concurso de un importante número de entidades artísticas de todo el país.

Como anfitriones de la Conferencia de Opera Europa, los directivos de la Ópera Nacional de los Países Bajos tendrán la oportunidad de compartir con sus colegas europeos la filosofía de renovación de un quehacer artístico siempre vital y problemático por su capacidad para atraer controversias en un público cuyas emociones son a veces de una intensidad similar a la que sienten los hinchas de futbol; esto último aún en Ámsterdam, donde la predisposición a innovaciones no significa necesariamente abrazar a estas sin espíritu crítico.

La puesta en escena de Barrie Kosky para Turandot, por ejemplo, generó un apasionado intercambio de aceptación y el rechazo. Pero lo importante es que este tipo de polémicas tenga lugar en el ágora aludida por de Lint, inclusiva de públicos y artistas que creen en la ópera como una manifestación de creatividad y cambio sin condicionamientos de dogmas o elitismos. Y a precios moderados y con políticas de promoción empeñadas en educar, no sólo a un público que cuanto más diverso mejor. También los intendentes de las casas de ópera deben aceptar ser educados por audiencias cada vez más diversas en sus expectativas culturales. 

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