Bajo el título Reflejo nórdico, la Orquesta de Córdoba presentó un programa de marcado acento nórdico y centroeuropeo, enlazando tres estéticas del siglo XX y destacando básicamente por una cualidad esencial, el asentamiento del color orquestal.
La velada se abrió con el Adagio
celeste de Einojuhani Rautavaara, concebido originalmente como parte de su Sinfonía
nº7 “Angel of Light” y ofrecido en esta ocasión en versión para cuerdas.
Indudablemente se trata de una partitura que, trascendiendo su evidente
lirismo, exige homogeneidad tímbrica y control dinámico. Desde los primeros
compases, la cuerda de la formación cordobesa exhibió un sonido terso, bien
empastado y de vibrato contenido, que permitió sostener la atmósfera
contemplativa sin caer en la languidez. Especialmente lograda resultó la
progresión central, donde las violas y…
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