Coincidiendo con la permanencia entre el 4 y el 15 de marzo de la instalación Petrotuning de , este dúo de música experimental formado por y Roger Aixut acompañaron a el pasado 11 de marzo en una "Performance - Improvisación vocal" de casi una hora de duración. La Sala de Cristal de los es un espacio muy adecuado, íntimo y poco amable, que impone la máxima proximidad del público, y la propuesta se asemejó a un viaje sonoro y teatral por los territorios de las vanguardias norteamericana, germánica, italiana y española de las décadas de 1960 y 1970; con incursiones en los procedimiento del tecnopop de la década de 1980 por parte de Cabosanroque.
Siguiendo la mejor tradición Fluxus, el espectáculo se abrió con un remedo de Insound e Instructure (1964) de .* Laia Torrents, embutida en una ceñida malla corporal de red, cantó de manera burda una partitura no notacional de Yoko Ono. A continuación Niño de Elche y Roger Aixut, en vaqueros, camiseta y cascos de motorista, protagonizaron una violenta pelea a cabezazos y tras un momento de reposo Aixut y Torrents se sentaron ante los samplers y teclados para acompañar durante casi veinte minutos a Niño de Elche quien, interactuando físicamente con las piezas escultóricas de la exposición, hizo una improvisación fonética basada en el repertorio estándar del free jazz en París, de Nuova Consonanza en Roma y del Grupo LIM en Madrid, durante la turbulenta y violenta década de 1968-78.
La última sección de la improvisación fue una recopilación - reflexión del espectáculo de Niño de Elche in memoriam (1924-1990) que tuvo lugar en 2024. A modo de transición entre las improvisaciones fonéticas y las flamencas, Niño de Elche miró a los ojos de Enrique y a su pionera seguiriya con electrónica de 1977. En esta última sección 'noniana', Niño de Elche consiguió una narración centrada, frente a la dispersión y anacronismo del show de lucha libre y la sección 'fonética' anterior.
Por fin vimos y escuchamos al gran artista que es Niño de Elche, especialmente en los momentos en que contó con el inteligente soporte de Laia Torrents. La intensidad dramática eclosionó cuando Niño de Elche -en una especie de bautismo por inmersión- se sumergió en una pequeña piscina de plástico iniciando algo así como una larga oración que llevó a la catarsis final a través de un susurro implorante que conmocionó al público.
La larga ovación al final del espectáculo demostró que nadie había quedado impasible, como tampoco lo hizo el airado espectador que cuando se hizo el silencio increpó al cantaor diciéndole: "Niño de Elche, esto es una provocación y tú lo sabes".
Admiro en Niño de Elche su felina faceta curiosa y neofílica de creador inquieto a la búsqueda de nuevas experiencias. Pero, aún disfrutando en algún momento de todos sus espectáculos, echo de menos la información y reflexión previas que requiere el desarrollo de una carrera tan arriesgada como la de Niño de Elche. Presentar en 2026 una improvisación con los cánones estéticos de hace casi sesenta años, y hacerlo con aspiraciones puristas, es anacrónico, y salir a escena con un soporte electroacústico tan modesto es como querer bailar claqué con unas tobilleras de plomo.
'Insound and Instructure' es el título de la exposición de Yoko Ono que se presenta actualmente (hasta el 17 de mayo de 2026) en el Museo de Arte Contemporáneo - MUSAC de León
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