España - Andalucía

Brillantes debuts en el regreso de «Macbeth» a Córdoba

José Amador Morales
Verdi, Macbeth. Castro y Guerra, dirección escénica
Verdi, Macbeth. Castro y Guerra, dirección escénica © 2026 by Rafa Alcaide / Gran Teatro de Córdoba
Córdoba, viernes, 13 de marzo de 2026.
Gran Teatro. Giuseppe Verdi: Macbeth. Ópera en cuatro actos con libreto de Francesco Maria Piave basado en la obra homónima de William Shakespeare. José Luis Castro/Carmen Guerra, dirección escénica. Producción escénica del Teatro Villamarta de Jerez. Javier Franco (Macbeth), Carmen Solís (Lady Macbeth), Alejandro López (Banquo), Santiago Vidal (Macduff), Rafael Díaz (Malcom), Lucía Tavira (Dama de Lady Macbeth), Gregorio García (médico/siervo de Macbeth). Coro de Ópera de Córdoba (Alejandro Muñoz, director del coro). Orquesta de Córdoba. Salvador Vázquez, dirección musical.
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La producción de Macbeth firmada por José Luis Castro, fallecido el pasado mes de noviembre y a cuya memoria fueron dedicadas estas funciones, regresaba al Gran Teatro de Córdoba tras haberse visto ya en 2014, en aquella ocasión dirigida musicalmente por Miquel Ortega y con Ángel Ódena, Maribel Ortega y Juan Luque como principales protagonistas. Aquellas fueron las primeras, y hasta ahora únicas, representaciones de este importante título verdiano en el más de siglo y medio de historia de este coliseo cordobés.

Una propuesta escénica que funciona precisamente gracias a su minimalismo y a su lograda recreación de un ambiente sórdido y oscuro, muy acorde con la densidad trágica de esta obra shakesperiana. La ágil movilidad de los paneles, la cuidada luminotecnia y las acertadas proyecciones videográficas -especialmente eficaces en la materialización de las visiones de Macbeth- consiguen generar momentos de gran impacto visual en el espectador. A pesar de su sencillez estructural, la producción ofrece imágenes estéticamente muy sugerentes, como el bosque donde se produce el asesinato de Banquo, la nocturnidad inquietante de la escena del sonambulismo o el desolador paisaje bélico que abre el cuarto acto.

No obstante, entre los aspectos no tan logrados de la producción podemos señalar el estatismo en cuanto a movimiento de actores que afecta a determinadas escenas como los dúos entre Macbeth y Lady Macbeth. En la misma línea, las pausas entre escenas, ciertamente motivadas por exigencias escenográficas, ralentizan un tanto el desarrollo de la trama y hay momentos con evidente vacío escénico (caso del arranque de la escena del sonambulismo con el telón aún bajado y la música interpretada a modo de preludio o entreacto).

Verdi, Macbeth. Salvador Vázquez, dirección musical. José Luis Castro y Carmen Guerra, dirección escénica. Córdoba, Gran Teatro, marzo de 2026. © 2026 by Rafa Alcaide / Gran Teatro de Córdoba.Verdi, Macbeth. Salvador Vázquez, dirección musical. José Luis Castro y Carmen Guerra, dirección escénica. Córdoba, Gran Teatro, marzo de 2026. © 2026 by Rafa Alcaide / Gran Teatro de Córdoba.

A nivel musical, Salvador Vázquez optó por unos tempi muy naturales, alejados de efectismos, lo que dotó de coherencia a la lectura y gran fluidez al desarrollo de la representación. El maestro malagueño se apoyó además en un sonido cada vez más límpido por parte de la orquesta de la que, no en vano, es titular; algo que ya pudimos comprobar con ocasión de su reciente y memorable Margot de Turina. Otro aspecto particularmente destacable fue la solidez de la concertación entre foso y escenario, ofreciendo un acompañamiento atento y flexible a los cantantes y, muy especialmente, al coro, lo que le permitió controlar con autoridad el desarrollo dramático de la función. Todo ello sin perjuicio de puntuales pasajes con cierto déficit de tensión dramática, tal vez debido a un comprensible exceso de prudencia a la hora de asegurar todos los elementos musicales.

Tanto Javier Franco como Carmen Solís debutaban sus respectivos roles, superando con nota el enorme reto que ello suponía y poniendo de manifiesto la extraordinaria profesionalidad de ambos cantantes españoles, a nuestro juicio no siempre valorados como merecen. El barítono coruñés es bien conocido por el público cordobés, pues ya ha participado en recientes producciones en la ciudad (Lucia di Lammermoor en 2022, Aida en 2023, la Misa de Gloria de Puccini en 2024 o la citada Margot en 2026). Sin una voz de especial brillo tímbrico, más bien mate, su Macbeth convenció con su indiscutible musicalidad, adecuación estilística y una entrega irreprochable, virtudes más que suficientes para construir una sólida caracterización del personaje shakesperiano. Franco cinceló frase a frase cada intervención, cada soliloquio y cada respuesta con una expresión siempre acertada y una intención dramática muy bien calibrada.

Verdi, Macbeth. Salvador Vázquez, dirección musical. José Luis Castro y Carmen Guerra, dirección escénica. Córdoba, Gran Teatro, marzo de 2026. © 2026 by Rafa Alcaide / Gran Teatro de Córdoba.Verdi, Macbeth. Salvador Vázquez, dirección musical. José Luis Castro y Carmen Guerra, dirección escénica. Córdoba, Gran Teatro, marzo de 2026. © 2026 by Rafa Alcaide / Gran Teatro de Córdoba.

Por su parte, Carmen Solís sorprendió por la calidad y amplitud de sus medios: su voz es enorme, como grande es también su capacidad para proyectarla a lo largo de toda la sala, además de poseer un color atractivo y una particular afinidad con el fraseo verdiano. La soprano pacense, pese a un sobreagudo algo estridente y raspado, supo solventar las atroces dificultades del aria y cabaletta iniciales y terminó convenciendo gracias a su notable capacidad para colorear determinadas frases con inequívoca intención expresiva y para moldear el fraseo según la situación dramática (por ejemplo “Ma dimmi, altra voce non parti d'udire?” en su dúo con Macbeth del primer acto, o “Or riconosco il tuo coraggio antico” en el del tercero). Todo ello pudo apreciarse en momentos como “La luce langue” o en toda la escena del sonambulismo, resuelta con una suerte de voz velada particularmente sugestiva.

Más discreto resultó el Banquo de Alejandro López, vocalmente justo y sensiblemente mermado con respecto al que pudimos escuchar hace un año en Jerez con esta misma producción. Su prestación estuvo marcada por un vibrato excesivo, una voz que tiende a aclararse en el registro medio-alto y evidentes problemas de fiato, particularmente perceptibles en su aria “Come dal ciel precipita”, que por lo demás transcurrió sin especial relieve.

Muy apropiadamente juvenil fue, en cambio, el Macduff de Santiago Vidal, quien aprovechó su aria “Ah, la paterna mano” para exhibir una línea de canto sensible y bien sostenida, precedida además de un recitativo de apreciable intención expresiva. El Malcolm de Pepe Pérez le dio adecuada réplica en el dúo triunfante del último acto, resolviendo con solvencia sus intervenciones. Finalmente, casi podríamos hablar de exceso al referirnos a las extraordinarias voces de Lucía Tavira como Dama de Lady Macbeth y Gregorio García como médico.

Mención especial merece asimismo la Orquesta de Córdoba, cuya prestación resultó francamente notable, implicada en todo momento y con un sonido acerado y compacto. Particularmente destacable fue el trabajo de las maderas, de gran calidad y expresividad, como pudo apreciarse de manera muy evidente en toda la escena del sonambulismo, donde su intervención contribuyó decisivamente a crear la atmósfera inquietante que exige este momento de la partitura. También el Coro de Ópera de Córdoba ofreció una respuesta mucho más convincente de lo que cabía esperar tras su irregular actuación en Margot de Turina. En esta ocasión, el coro cordobés, aunque aún lejos de su mejor momento, afrontó su cometido con solvencia, indudablemente fruto de un intenso trabajo previo y de la implicación directa de Salvador Vázquez en la preparación del conjunto.

La respuesta del público, que abarrotó ambas funciones rubricando con un éxito notable esta producción lírica, volvió a poner de manifiesto -como ya sucediera el pasado mes de enero con Margot- la histórica afición lírica cordobesa. Una vez más queda patente que existe una base sólida para sostener una actividad operística regular en la ciudad. Por ello se hace inevitable insistir en la necesidad de recuperar e impulsar una temporada lírica, aunque sea de dimensiones modestas, acorde con los medios musicales privilegiados de la ciudad: una orquesta profesional, dos coros capaces de afrontar con solvencia este repertorio (también el Ziryab), conservatorios repletos de jóvenes talentos y cantantes vinculados a la tierra y, sobre todo, un público que ha demostrado sobradamente su interés y compromiso.

Esta producción de Macbeth confirma que los mimbres existen y que solo falta la voluntad institucional necesaria para convertirlos en un proyecto estable.

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