A lo largo del tiempo, hemos visto muchos casos de formaciones musicales estrechamente vinculadas a una figura humana concreta, por lo general, el fundador y/o director titular de dicha formación. Tras la desaparición de esa figura todopoderosa, el destino de las formaciones suele ser bastante disperso, desde su total desaparición (por suerte, lo que menos) hasta su consolidación en manos de nuevas generaciones de intérpretes (por suerte, lo que más).
Lo hemos visto en orquestas sinfónicas de gran calibre, como la Suisse Romande, fundada y dirigida durante cinco décadas por Ernest Ansermet, que desde los años setenta hasta la actualidad ha contado con directores que han sabido consolidar su continuidad, pero, sobre todo, este tipo de agrupación musical bañada durante años por la alargada sombra de su fundador, suele identificarse con…
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