Pese a la prestación diligente de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), en el segundo concierto de la temporada oficial, y al desempeño bastante encomiable del Nuevo Quinteto de Israel, solistas en instrumentos de viento, las lecturas del director invitado, el israelí Zeev Dorman, aunque correctas, me sonaron poco inspiradas.No obstante, si las palmas son una guía, el público que, el viernes, casi llenó el Teatro Nacional, no compartió mi opinión, pues los aplausos fueron prolongados y nutridos, sobre todo en la segunda mitad, al concluir Cuadros de una exposición, del ruso Modest Musorgsqui (1839-1881), cuya versión original para piano fue orquestada de manera prodigiosa por el francés Maurice Ravel (1875-1937).Durante la primera parte de la función, hubiera preferido toque de arco más ligero, articulación mejor ligada y tratamiento…
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