España - Castilla y León

Brahms para bailar

Samuel González Casado
Sergei Dogadin
Sergei Dogadin © OST
Valladolid, viernes, 27 de marzo de 2026.
Centro Cultural Miguel Delibes. Sala Sinfónica Jesús López Cobos. Orquesta Sinfónica de Castilla y León. Sergei Dogadin, violín. Thierry Fischer, director. Brahms: Concierto para violín en re mayor, op. 77. Brahms / Schönberg: Cuarteto con piano n.º 1 en sol menor, op. 25. Ocupación: 97 %.
0,0002076

Bonito programa el número 14 de la OSCyL, donde al archiconocido Concierto para violín de Brahms se unió una obra infrecuente: el fastuoso arreglo para gran orquesta que Schönberg hizo del Cuarteto con piano n.º 1 en sol menor, versión curiosa, ingeniosa y de un estilo absolutamente híbrido que a veces cruje un poco (curiosamente cuando más sobrio quiere ser), y que va ganando en colorido y personalidad hasta un final de memorable desinhibición. 

El allegro inicial es difícil, porque el resultado es bastante denso y a veces señalar las líneas principales se complica si no se quiere perder riqueza polifónica. Así ocurrió, y a mi cerebro le costó ir desentrañando toda la información. Mi antecedente musical era otro concierto en una sala de características totalmente distintas a la Sala Sinfónica Jesús López Cobos y, aunque ya había aterrizado con el Concierto para violín, mis propias dificultades, sumadas a la orquestación, hicieron del Allegro algo un poco amorfo.

A partir de ahí todo cambió, y creo que Schönberg es el que más tiene que ver en ese cambio, porque sabe interpretar muy bien la transformación de ambiente y se siente más libre para dar color y fuerza. El Andante con moto fue excepcional, variadísimo y realmente entretenido; y el Rondo alla Zingarese nunca falla, con arreglo o sin arreglo. La orquesta y Thierry Fischer se sumaron a la fiesta: el titular bailó como pocas veces se ha visto, y la orquesta se soltó para lograr un éxito sin precedentes para un arreglo orquestal que creo que puede programarse más, aunque pueda resultar, para los curiosos estándares actuales, un poco largo y denso, sobre todo en ese primer movimiento.

La cancelación de Daniel Lozakovich supuso una decepción inicial, ya que es un violinista de gran carrera y además muy mediático, lo que siempre contribuye a la expectación. Pero Sergei Dogadin sustituyó muy dignamente a Lozakovich. Su interpretación fue in crescendo tras unos principios un poco difusos e imprecisos. Su principal obstáculo a la hora de organizar el discurso es que le falta algo de amplitud dinámica, y por ello no siempre consigue los efectos con la rotundidad que desearía. Fischer, además, tiende a situarse en el límite, y en este caso debió ajustar un poco más maderas y trompas, aunque es cierto que hacia la mitad del primer movimiento aprecié pocos problemas (hago referencia a la fila 12, porque el sonido puede cambiar bastante en esta sala).

Dogadin consiguió frases muy bien articuladas gracias a limpios ataque en piano, lo cual facilitaba mucho la flexibilidad. La entrada en el adagio fue un ejemplo. A veces tiende a alargar determinadas notas de una serie, lo cual le da cierto aire vintage que puede gustar más o menos, pero que confiere cierta personalidad al discurso sin modificar mucho su esencia. Todo parece adecuado, aunque a sus ideas le falten un poquito de evolución, no tanto en lo externo sino en la concepción de un discurso propio que muestre mayor profundización en el apreciable número de posibilidades que ya ofrece. De todas formas, la gran calidad del violinista en toda la obra, su vistoso y movido final en el Allegro giocoso, y el conjunto con director y orquesta, todos rápidamente bien avenidos, hicieron de esta versión algo plenamente disfrutable.

Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.
🎂 Mundoclasico.com cumple 30 años el 1 de mayo de 2026

Desde 1996, informamos con independencia sobre música clásica en español.

Para disfrutar plenamente de nuestros contenidos y servicios, regístrate ahora. Solo lleva un minuto y mejora tu experiencia como lector.

🙌 Registrarse ahora