Muchos de ustedes habrán visitado en alguna ocasión –por compromiso o por necesidad- el cuarto de baño de un domicilio inglés cualquiera, y sin duda habrán reparado en un detalle hiriente de la sensibilidad medianamente cultivada: el suelo está enmoquetado. ¿Saben a qué se debe semejante salvajada? Pues a que los ingleses se bañan poco. Del mismo modo, si alguna vez han acudido a una playa británica, habrán observado que son muy pocos los nativos que se bañan en el mar, y aún menos los que se adentran a dar unas brazadas. Porque no saben nadar. De siempre, los ingleses han sido avezados navegantes –y lo han demostrado, aunque sea con artes filibusteras, en todos los océanos del mundo-, pero eso de remojarse en la mar salada lo dejan para los pueblos ‘continentales’.Ignoro si Sir John Eliot Gardiner sabe nadar. De lo que sí estoy seguro…
Comentarios