Historias es el lema elegido para la temporada 2025/26 de la Real Filharmonía de Galicia (RFG), en la que se celebra el 30 aniversario de la orquesta. Y este programa titulado Fendas de silencio [Grietas de silencio] nos ofreció un "concierto que nos abre las puertas a la música contemporánea de la mano de tres compositores con propuestas diversas que nos invitan a acercarnos de un modo diferente al sonido y al arte musical": una explicación circular que explica poco y no compromete a nada. En cualquier caso Fendas do silencio es probablemente el programa con presupuesto más alto de la temporada de abono, si sumamos que requirió una ampliación del 28% de la plantilla orquestal y unos elevados costes de alquiler de materiales, a lo que se debe sumar los costes y derechos de la proyección de tres vídeos de autor no identificado en el programa de mano, que sirvieron para que la orquesta quedara oscurecida (para el público y entre sí), y fuera más difícil concentrarse en la música teniendo siempre enfrente una especie de unos 'salvapantallas en movimiento'.
Los vídeos combinaban gráficos básicos que imitaban el estándar de la carátula de los informativos televisivos con no menos básicas imitaciones de los procedimientos estándares de Bill Viola: agua y humo. Dado que nada en los vídeos se correspondió con la música que estaba sonando, ni en ritmo, ni en fraseo, ni en intensidad, ni en dinámica, su visión interfería la atención de la escucha. Lo cual unido a que la oscuridad nos impedía ver a los músicos y que el monótono y reiterativo discurso videográfico impedía la concentración podemos concluir que fueron un elemento negativo cuyas únicas funciones eran incordiar al público y a los intérpretes, y proporcionar unos emolumentos a su anónimo autor.
Josep Planells Schiaffino (Valencia, 1988) es un espléndido y experimentado director de orquesta al que ya había tenido el placer de escuchar al frente de la Orquesta Nacional de España (ONE) dirigiendo Xenakis y precisamente Coma Berenices de Guerrero, y espero volver a escuchar el próximo 15 de mayo al frente de la Orquesta Sinfónica de Galicia (OSG) dirigiendo Wagner. Las interpretaciones de Planells revelan un profundo análisis previo de las obras -es además compositor- y un meticuloso trabajo en los ensayos que le han permitido visibilizar la gran calidad de la Real Filharmonía de Galicia y superar los problemas de comunicación visual impuestos por los vídeos.
Rebecca Saunders (Londres, 1967) es una compositora sensible y de enorme refinamiento sonoro que en void [vacío, 2014] aborda el muy dificultoso desafío de escribir música orquestal sobre un escritor tan críptico como Samuel Beckett. void es una obra concertante -que no concierto- para dúo de percusión y orquesta en la que Saunders exhibe su más brillante orfebrería instrumentadora.
Partiendo de 13 Texts For Nothing (Relatos y textos para nada, 1947-52) la atención de Saunders se centra en estas palabras:
Vacuos, desert, devoid.
Absent, missing, empty.
A loss of, gaping and without
[Vacuo, desierto, desprovisto. / Ausente, desaparecido, vacío. / Una pérdida de, boquiabierto y sin.]
que Saunders en su propio comentario a void vivencia del siguiente modo:
El breve fragmento final de 13 Texts For Nothing es un texto muy poderoso y lúcido, donde momentos efímeros intensamente frágiles, que describen una voz silenciosa que murmura sin cesar, se yuxtaponen con violentos arrebatos de ira. Volví sobre esta prosa una y otra vez hasta terminar la obra.
"...a voice murmuring a trace. A trace it wants to leave a trace, yes, like air leaves among the leaves..... ...And whose shame, at every mute micromillisyllable, and unshakeable infinity of remorse delving ever deeper in its bite, at having to hear, having to say, fainter than the faintest murmur, so many lies, so many times the same lie lyingly denied, whose the screaming silence of no´s knife in yes´s wound, it wonders.... ...one day to be here, where there are no days, which is no place, born of the impossible voice the unmakable, and a gleam of light, still all would be silent and empty and dark, as now, as soon now, when all will be ended, all said, it says, it murmurs." [Texts For Nothing, Calder Publications]
Saunders utiliza a su vez un lenguaje metafórico para describir el proceso compositivo de void.
Bajo la superficie del silencio yace una cacofonía de sonido y ruido, un potencial infinito para revelar y hacer audible. El acto de componer desvela, hace visible: tirando suavemente del frágil hilo del sonido, extrayendo fragmentos de color de las profundidades, agarrando el momento y permitiendo al sonido brotar del éxtasis del silencio imaginado.
Adélaïde Ferrière y Noè Rodrigo Gisbert son dos percusionistas de excelencia que -como revela su curriculum- están vinculados por una curiosidad insaciable por la música actual y que -a juzgar por lo escuchado en Santiago- comparten una concepción sólida sobre la sonoridad ideal de su variopinto instrumental. Su interpretación de void extremó el decoro retórico y se benefició de la nitidez y transparencia del envoltorio sonoro que le ofrecieron la RFG y Planells.
En agradecimiento a los aplausos Ferrière y Rodrigo interpretaron un tan brillante como intenso fragmento para dos bombos de Gérard Grisey (1946-1998).
La asistencia del público fue decreciendo a lo largo del programa. A las deserciones que gotearon ya la obra de Saunders, se añadieron los espectadores que optaron por irse durante el descanso, y los que abandonaron la sala durante la segunda parte.
Al igual que muchos compositores del tardofranquismo, Francisco Guerrero (Linares, Andalucía, 1951 - Madrid, 1997) frecuentó Santiago en cursos de composición organizados por la Universidad de Santiago y el Centro Galego de Arte Contemporáneo (CGAC), en los que se escucharon algunas de sus obras de cámara. Su última composición, Coma Berenices (1996), fruto de una larga gestación, puede ser considerada como la gran obra crepuscular de las vanguardias musicales del franquismo y la muerte de su autor al año siguiente -antes de su estreno- convirtió a Coma Berenices en una obra de culto en la narrativa escatológica sobre dichas vanguardias musicales.
Enrique Rojas, gerente entonces de la Orquesta Sinfónica de Galicia, asumió costear la edición de la partitura de Coma Berenices (publicada luego por EMEC) y la grabación fonográfica de la obra bajo la dirección de José Ramón Encinar, quien dirigió a la OSG en el estreno de esta edición de Coma Berenices en el Auditorio Nacional de Madrid (distinta de la del estreno realizado en Alicante el 23.09.1998 a partir del confuso autógrafo de Guerrero por la Orquesta de Radiotelevisión Española dirigida por Lucas Pfaff).
Desde su infancia Francisco Guerrero mostró un gran talento musical y entre los 15 y 18 años recibió una buena formación en Granada con Juan Alfonso García. Pero tras su asentamiento en Madrid en 1970 y su incorporación a los círculos más próximos a la Falange de las vanguardias musicales franquistas, abandonó esta formación para desarrollar una frustada carrera de teclista y dedicarse a la composición de obras propias y como 'negro' de relevantes compositores madrileños. En sus composiciones se alternan brillantes destellos de talento con esfuerzos frustrados por construir una retórica coherente, a lo que contribuyó su difícil relación con el alcohol, que condicionó sus graves limitaciones discursivas.
Coma Berenices es el proyecto más ambicioso de la carrera de Guerrero, su búsqueda de El Dorado, en un viaje sin brújula y sin mapas, con una limitada formación matemática, pero con el empeño de competir con Iannis Xenakis por la primacía de una creación musical 'matemáticamente informada'. Josep Planells encontró en la RFG una orquesta más dispuesta que la ONE 1 a colaborar en conseguir una nada fácil interpretación congruente de Coma Berenices. Alcanzaron plenamente su objetivo, si bien al coste de dejar en evidencia las incoherencias de la obra y que las imitaciones de Xenakis, especialmente en las cuerdas y en la percusión, reluciesen como letreros de neón. El público percibió el esfuerzo de la orquesta y lo recompensó con sus aplausos al tiempo que se apresuraba a abandonar la sala.
Previamente a este Coma Berenices la RFG ofreció el estreno absoluto de Negra sombra de Francisco Domínguez (Alcolea de Calatrava, España, 1993), un alumno de Erkoreka, el compositor del 'Cometa' 2 de la semana pasada. Negra sombra es una obra breve de cinco minutos, duración suficiente para que percibamos que Domínguez ha puesto tanta atención en conocer los procedimientos de la música concreta instrumental que no ha tenido tiempo para reflexionar sobre el sentido lingüístico de dichos procedimientos: habla bien, pero tiene poco que decir. Negra sombra podría ser una de esas obras que uno ha olvidado a los pocos minutos de escucharla, si no fuera porque Domínguez ha hecho esfuerzo importante por echar todo tipo de ingredientes al puchero, lo cual convierte a Negra sombra en un plato de difícil digestión. Lo cual no es excusa para que la autora de las notas al programa del concierto sea incapaz de mencionar al compositor de Negra sombra por su nombre, Francisco Domínguez, y lo rebautice como Rodríguez.
1. "Ni los mejores esfuerzos de Planells consiguieron convencer a la orquesta para luchar por la obra y a las limitaciones de 'Coma Berenices' se unió la desgana de los músicos, cómodamente reclinados en los respaldos de sus sillas", escribí entonces
2. En esta temporada de celebración de su 30 aniversario, la RFG ofrece cada semana el estreno de una obra breve, unos 5 minutos, encargo de la orquesta, que se presenta en conjunto como 'Cometas'
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