Se podría decir
sin temor a equivocarse que Schumann y Wagner constituyen dos formas distintas,
pero con muchos puntos en común, de enfrentar la música del Romanticismo. Ambos
llevan a cuestas la imagen del músico-poeta, ya de forma literal: Schumann adoraba
la literatura y, según se cuenta, de jovencito coqueteaba con ambas
disciplinas, música y literatura, antes de que su prodigioso talento le hiciera
decantarse definitivamente por la primera. Wagner, en su intento de fusionar
todas las artes bajo el concepto del drama musical, también valoraba
grandemente la poesía, demostrando su talento en este campo como autor único de
los libretos de sus óperas. Además, en lo puramente musical, ambos se
adentraron en el universo melódico con un intuitivo y convincente sentido
poético. Schumann, desde su hipersensibilidad emocional, aprovechando…
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