En un Ciclo de Música Contemporánea como el que cada año programa el sevillano Teatro Central, la presencia de la música electroacústica, en sus diferentes formatos (con instrumentos y sin ellos) ha de tener, como mínimo, una cita. Así viene siendo habitualmente, y este año, la presencia de dispositivos electrónicos estaba confiada a la formación holandésa, Schreck Ensemble.Ahora bien, en vista del programa, es lógico interrogarse sobre lo acertado del mismo. Máxime cuando, después de escuchar todas las obras, en el oyente preparado –no digamos en el profano-, quedaba una cierta sensación de pesantez y excesiva uniformidad.Con la sola excepción de Nono y en menor medida de Saariaho, el resto de piezas evidenciaba una tremenda falta de integración entre el elemento pregrabado y el sonido en vivo del instrumentista. Así sucedía en…
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