Hasta el día de hoy resuenan en mi cabeza –y creo que lo seguirán haciendo- los acordes del último concierto ofrecido por la Orquesta Sinfónica de Chile, dirigida por el búlgaro Alexey Izmirliev. Tres obras realmente fascinantes fueron interpretadas, entre ellas un hito indiscutible de la música rusa, el 2º Concierto para Piano y Orquesta de Sergei Rachmaninov. A pesar del suculento plato principal, a cargo de la pianista peruana Marcella Mazzini, la entrada y el postre dejaron marcas permanentes en los estómagos musicales de los asistentes, porque resultaron ser tanto o más apetecidos. En primer lugar la Sinfónica interpretó Baba-yaga, cuadro sinfónico de Anatole Liadov y después del Concierto para piano la Sinfonía Nº 9 de Dimitri Shostacovich.Como dije antes, abrió la velada Baba-yaga, de Liadov, un compositor bastante poco difundido,…
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