La primera visita de Riccardo Muti al
Festival Internacional de Música y Danza de Granada se ha hecho esperar
demasiado para una figura de semejante relevancia. Y es que, al peso histórico
de una carrera que ha marcado de forma tan decisiva la interpretación del
repertorio italiano en las últimas décadas, se sumaba otro punto innegable de
interés en su presentación en el Palacio de Carlos V al frente de la Orquesta
Juvenil Luigi Cherubini, que el propio Muti fundara en 2004: contemplar el
diálogo entre la experiencia de un maestro octogenario en plenitud y el
entusiasmo de una formación llamada a recoger ese legado.
Nada más comenzar, la
obertura de Nabucco confirmó esa conexión, pero también puso de
manifiesto las limitaciones de una orquesta tan comprometida como desigual.
Desde los primeros compases llamó la atención un sonido más…
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