La visita de Manuel Barrueco al Festival de Guitarra de Córdoba permitió comprobar una vez más que su arte ha trascendido desde hace tiempo cualquier consideración puramente técnica. A sus más de cinco décadas de trayectoria internacional, de las que en buena parte el festival cordobés ha sido testigo, el guitarrista continúa poseyendo un dominio excepcional del sonido, pero, sobre todo, conserva intacta la inteligencia musical necesaria para comprender que cada compositor exige un lenguaje propio. Su personalidad interpretativa permanece siempre reconocible, sabiendo ponerla al servicio de universos estilísticos muy distintos sin caer nunca en la uniformidad.
En esta ocasión volvió a asombrar su capacidad para extraer una sonoridad densa y corpórea, brillante sin dureza, generosa en armónicos y en una amplísima gama de matices. Ese color…
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