Estudios fonográficos

La Enciclopedia Salvat de los Grandes Compositores

Andreu Ripol
Enciclopedia Salvat de los Grandes Compositores Enciclopedia Salvat de los Grandes Compositores © 1990 by Salvat
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¿Quién no recuerda la famosa Enciclopedia Salvat de los Grandes Compositores? ¿Aquellos fascículos semanales, tan bien acabados, repletos de interesante información y de ilustraciones magníficas, que se veían acompañados, cada uno de ellos, de un soporte sonoro con las mejores obras de la historia de la música, y que al final se acababan transformando en media docena de preciosos volúmenes enciclopédicos y una colección musical que ocupaba un par de estanterías del mueble principal de nuestro salón-comedor? Se precisa un requisito imprescindible para poder sentir nostalgia de aquella colección: tener una edad ya respetable, es decir, de los cincuenta para arriba, pues estos fascículos se publicaron en los primeros años de la década de los ochenta, y el soporte musical que los acompañaba era un disco de vinilo (lo que llamábamos elepé en aquella época) o una cinta de cassette.

Yo, que como tantos otros miembros del “club de la edad respetable”, conocí desde sus inicios esta edición, siempre he pensado que se inspiró en una colección anterior, editada y comercializada a mediados de los setenta por el sello de RTVE, que se denominaba “El Mundo de la Música”, de la que espero poder realizar más adelante un comentario, ya que también resultó ser interesante a nivel informativo, y poseedora de títulos discográficos ciertamente atractivos. Como decía, la enciclopedia de los grandes compositores tomó el modelo de este anterior proyecto, pero también la intención de mejorar y superar dicho modelo. Y ciertamente así fue. La colección enciclopédica a los que nos referimos en este artículo aventajó con creces a su predecesora, por varios motivos que vamos a exponer.

En primer lugar, las marcas tuvieron mucho que decir en esta Enciclopedia de los Grandes Compositores. Salvat ha sido, y sigue siendo, una de las editoriales españolas con más prestigio y credibilidad, en especial, a la hora de publicar grandes productos vinculados a la cultura universal (¿quién no conoce su famoso Diccionario Enciclopédico Universal o la Enciclopedia de la Fauna, dirigida por el gran Félix Rodríguez de la Fuente, que vieron la luz a principios de los años setenta?). También las marcas discográficas de los discos y cassettes que cubrieron la colección tuvieron mucho que ver en el éxito de la misma, pues Philips y Deutsche Grammophon eran, sin lugar a dudas, los sellos discográficos más conocidos y valorados en aquel momento, tanto por la calidad técnica de sus grabaciones como por el alto nivel de los intérpretes que integraban sus catálogos.

En segundo lugar, es necesario lanzar un elogio al equipo de redactores y colaboradores de la colección, formado, no cabe duda, por los mejores especialistas periodísticos y musicales de aquel momento. No es posible nombrar a todos ellos, pero me permito citar los más significativos, comenzando por el gran José Luis Pérez de Arteaga, quien fue el máximo asesor y supervisor del proyecto, además de responsabilizarse de los capítulos dedicados a Beethoven, Mahler, Shostakovich y Messiaen. También se puede destacar la aportación de Arturo Reverter en los apartados de Mozart y Schubert, o la del gran wagneriano Ángel Fernández Mayo, con su brillante estudio sobre el “Mago de Bayreuth”.

Continuando con las colaboraciones más representativas, deberíamos recordar también a otros eruditos, como el musicólogo y organista José López-Calo, que se ocupó del estudio biográfico de Bach, Roger Alier (Purcell, Gluck, Boccherini y Rossini), Carlos Ruiz Silva, a quien debemos un magnífico análisis de la obra de Tchaikovsky, Enrique Pérez Adrián y su artículo sobre Dvorak, Andrés Ruiz Tarazona (Rodrigo), o Ángel Carrascosa, que se ocupó de Richard Strauss. También se halla en los fascículos de la colección la presencia de compositores e intérpretes de la talla de Jesús López Cobos, quien realizó el estudio sobre Donizetti, Manuel Valls Gorina (Kodaly), Tomás Marco (Satie), o Luis de Pablo, que se ocupó de la reseña dedicada a los compositores de la Segunda Escuela de Viena. Para los grandes operistas italianos, Verdi y Puccini, se contó con la sapiencia de un compatriota experto como Elvio Giudici, igual que para los compositores británicos Elgar y Britten, que quedaron en manos del crítico musical Malcolm MacDonald.  

En fin, que en aquel lejano mes de marzo de 1981 se vio aparecer el primer fascículo en los quioscos, un primer fascículo que, aunque rodeado, por no decir aplastado, por otros tropecientos camaradas (no olvide el lector que, en aquella época, los pobres encargados de los quioscos se enfrentaban a una auténtica sobredosis de fascículos enciclopédicos, que abarcaban ¡qué sé yo! desde la gastronomía mediterránea y las plantas de interior hasta la aeronáutica y los vestidos de época), destacaba por la presencia de dos rostros explosivos, el de Beethoven, como portada del fascículo, y el de Von Karajan, como portada del disco, que contenía la famosa grabación de la Quinta Sinfonía dirigida por el eterno titular de la Filarmónica de Berlín.

A partir de aquí, cada semana y durante cien fascículos, o lo que viene a ser su equivalente temporal, un par de años bien largos, fluyó un enérgico torrente de buena música, de buena literatura musical, y por qué no decirlo, también de un atractivo paseo museístico, pues en las veinte páginas que abarcaban cada uno de los fascículos, había no menos de veinte o veinticinco ilustraciones de todo tipo. Muchas de ellas, fotografías de las casas y ciudades de los músicos, así como de instrumentos y páginas de partituras, pero, lo que más, reproducciones de pinturas de todas las épocas y estilos relacionadas con nuestros protagonistas musicales, lo que, como acabamos de decir, se constituyó en un auténtico catálogo pictórico de las mejores obras de arte.

La historia musical propiamente dicha quedó cerrada en cinco volúmenes encuadernados, que se distribuyeron de la siguiente manera: El primer volumen se dedicó a la Música del Barroco y el Clasicismo. El segundo volumen se centró por completo en el Romanticismo; el tercero, en la ópera y el post-romanticismo, el cuarto, en los nacionalismos musicales, mientras que el quinto estaba dedicado a la música del siglo XX. Como puede verse, un interesante y profuso estudio de la creación musical que, sin embargo, dejaba fuera de plano a la música antigua y renacentista, lo cual suponía un vacío importante, un vacío cuya clave podía encontrarse en el propio título de la colección, “Enciclopedia de los Grandes Compositores”, y sabido es que pocos compositores vamos a localizar en la música más antigua, aunque sí parece chocante la ausencia de los autores más destacados del siglo XVI que, a grandes trazos, abarcarían el periodo que va de Palestrina a Monteverdi.

En cambio, hubo un detalle a tener en cuenta, y es que las dos últimas páginas de cada fascículo se diseñaron como un capítulo aparte dedicado a los instrumentos y sus intérpretes, las orquestas y sus directores, e incluso las más importantes salas de concierto y teatros operísticos del mundo. Encuadernando esta coletilla de cada fascículo se obtenía un sexto tomo que acababa de cerrar esta magnífica enciclopedia dedicada a los grandes compositores desde la segunda mitad de siglo XVII hasta el siglo XX.

Para finalizar, quisiera dedicar unas líneas a algunos de los discos que formaron parte de esta colección, provenientes todos ellos, como ya se ha dicho anteriormente, de los sellos Philips y Deutsche Grammophon. Teniendo en cuenta que la colección estaba formada por cien discos, me contentaré con mencionar un diez por ciento del total, pues será imposible hacer mucho más en el espacio que nos resta. Son títulos que, de algún modo, proporcionaron ciertas sorpresas a los aficionados que no conocíamos al completo el fondo musical de los dos sellos que se ocuparon de dar valor sonoro a la enciclopedia.

A mi, por ejemplo, los discos de la colección me sirvieron para conocer la faceta mahleriana de un director eminentemente bruckneriano como es Eugen Jochum, gracias a una magnífica Canción de la Tierra, en la que el conductor bávaro dirige la Orquesta del Concertgebouw acompañado de la mezzo Nan Merriman y del tenor Ernst Haefliger. También, con la exquisita grabación de La Bella Molinera de Hermann Prey y Leonard Hokanson, aprendí que no sólo de Fischer-Dieskau y Gerald Moore viven los lieder de Schubert. Y conocí la sensibilidad femenina de Schumann, en un disco que compilaba el Concierto para piano Op. 54 con el ciclo Amor y Vida de Mujer. Dos mujeres de referencia en el universo musical se encargaron de mostrar el rostro más femenino del marido de Clara Wieck, la pianista Ingrid Haebler y la soprano Elly Ameling.

También formaron parte de la colección grabaciones de indudable valor histórico como la selección de la Tetralogía wagneriana extraída del Festival de Bayreuth, bajo la dirección de Karl Böhm, o momentos estelares de la Orquesta del Concertgebouw de Amsterdam. Ya nos hemos referido a Das Lied von der Erde de Jochum; también podríamos mencionar una poderosa Segunda Sinfonía de Sibelius dirigida por George Szell, o la Sinfonía en re menor de Franck bajo una de las batutas históricas de la formación holandesa, Willem Van Otterloo.

Pudimos disfrutar también de los dos semblantes preferidos de Igor Markevich, el ruso (con unas magníficas interpretaciones de Sheherazade, Capricho Español y La Gran Pascua Rusa de Rimsky-Korsakov) y el español, gracias a la inclusión en la serie del disco de El Amor Brujo y las Siete Canciones Populares Españolas de Falla, con la presencia de Inés Rivadeneyra y Ángeles Chamorro. Otra curiosidad interesante la encontraríamos en uno de los discos dedicados a Haydn, que incluía el Concierto para violonchelo Hob. VIIb n.º 2, en la que Pau Casals no tocaba su famoso instrumento, sino que dirigía la legendaria Orquesta de los Conciertos Lamoureux, a la vez que a su amigo y discípulo Maurice Gendron, en una de las contadísimas grabaciones comerciales del maestro catalán.                      

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