El inicio del
ciclo sinfónico en esta 75 edición del Festival Internacional de Santander
provocó otro lleno absoluto en la sala Argenta del Palacio de Festivales de
Cantabria, que recibió con aplausos la entrada de Daniil Trifonov -con su
particular aspecto entre poeta nihilista y un Perelmán resuelto a desentrañar
la Conjetura de Poincaré- al escenario junto al director musical Daniel
Harding, el aventajado pupilo y “pequeño genio” de Claudio Abbado.
Con los miembros
de la Mahler Chamber Orchestra ya dispuestos para interpretar el Concierto
para piano nº 1 de Johannes Brahms, Harding atacó la introducción orquestal
del ‘Maestoso’ inicial con potentes compases y trinos vibrantes. Trifonov
aplicó enseguida cierta intensidad melancólica en su entrada con la sonoridad
suficiente para igualar el sonido de la orquesta. El tierno segundo tema…
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